Cada día es un don especial de Dios y si bien es posible que la vida no
siempre sea justa, no debo dejar nunca que las penas, las dificultades y las
desventajas del momento, envenenen mi actitud y mis planes que tengo para
mí mismo y mi futuro. No se puede negar que si llevo puesta la fea capa de la
autocompasión y el sonido desagradable de los lamentos, con toda seguridad
ahuyentaré cualquier oportunidad de éxito. Nunca más!! Hay una mejor
manera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario