Quién ve la realidad es un previsor. Hace su testamento a tiempo, tiene sus
documentos en regla, está asegurado, conoce teléfonos de emergencia, sabe qué
hacer si se extravía y no es presa fácil de criminales o explotadores.
· Muchos accidentes ocurren porque no se hicieron previsiones. Es importante
analizar el entorno y detectar todos los peligros antes de que sea demasiado tarde
· La vida se anticipa en la cueva de la estrategia. En ella, se analiza la realidad
fríamente, se prevé lo malo y se avistan soluciones
· La realidad es cruda y cuesta trabajo aceptarla, pero necesito hacerlo para no ser
ingenuo. Debo pensar en estos puntos:
1. Toda la gente actúa conforme a sus propios intereses
2. Hay pocas personas realmente generosas
3. Seré más aceptado por los demás, mientras más cosas haga que les
convengan a ellos
4. Si yo hago mal, se me revertirá en consecuencias malas
5. Si hago bien, no siempre seré recompensado como merezco
6. Nadie regala nada, así por así. Las cosas buenas sólo se logran pagando un
alto precio
7. Si me va mal, la mayoría dirá que me lo merezco, pero si me va bien, dirán
que tuve buena suerte
8. No siempre gana el que más trabaja; el triunfo es para quién trabaja con
inteligencia
9. Cada día corro el riesgo de ser víctima del crimen, sufrir un accidente o
perder a un familiar o amigo cercano
10.Puedo morir hoy
· La realidad es cruda. Al analizarla puede parecer que estamos pensando de forma
negativa, pero sólo estamos poniendo los pies sobre la tierra para hacer previsiones
· Prever es imaginar lo peor para esperar lo mejor
Cuando analice la realidad y haga previsiones, debo hablar conmigo mismo,
acostumbrándome a caminar o andar en bicicleta o a pasear hablando a solas.
Ninguna terapia es más sana y fortalecedora que charlar con uno mismo
· Yo soy el mayor motivador y crítico que tengo. Nadie mejor que yo puede determinar
cuando he hecho bien las cosas o me he equivocado
· Al hablar conmigo mismo, podré autoevaluarme, decirme como voy, cuánto me falta
para lograr mis metas y que debo hacer en el día para subir el peldaño que me
corresponde
· Debo desahogarme. El llanto lava los residuos de mi corazón. No debo tener miedo
a ser vulnerable. Cuando esté triste o enojado, debo escribirlo todo, orar a Dios y
salir a pasear. Si sé desahogarme a solas, seré libre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario