sábado, 27 de junio de 2009

REGLA N° 14 para una mejor manera de vivir


Yo lograré mi gran sueño, un día a la vez, así que debo fijar metas para cada
día y cumplirlas, pero no deben ser proyectos largos y difíciles, sino tareas
que me llevarán paso a paso, hacia mi arco iris. Debo anotarlas si así me
parece, pero debo limitar mi lista de manera que no tenga que arrastrar las
cuestiones inconclusas de hoy hacia el mañana. Debo recordar que no podré
construir mi pirámide en veinticuatro horas. Debo ser paciente. Nunca debo
dejar que mi día esté tan lleno de actividades que descuide mi meta más
importante (hacer lo mejor que pueda, disfrutar este día y mantenerme
satisfecho con lo que he logrado).

viernes, 26 de junio de 2009

REGLA N° 13 para una mejor manera de vivir


Debo recibir esta mañana con una sonrisa. Debo considerar este nuevo día
como otro regalo especial de mi Creador, otra oportunidad dorada para
completar lo que no pude concluir ayer. Debo automotivarme y dejar que la
primera hora establezca el tema del éxito y la acción positiva que con toda
seguridad resonará durante todo el día. El día de hoy, NUNCA volverá a
ocurrir, por eso no debo desperdiciarlo con un inicio falso o completamente
nulo. Yo no nací para fallar, nací para triunfar.

miércoles, 24 de junio de 2009

REGLA N° 12 para una mejor manera de vivir


Nunca debo descuidar los detalles, ni escatimar ese esfuerzo adicional, esos
cuantos minutos de más, esa palabra suave de alabanza o agradecimiento, esa
entrega de lo mejor que yo puedo hacer. No importa lo que los demás
piensen, pero sí es de primordial importancia lo que yo piense de mi mismo.
Nunca podré hacer lo mejor y que debería ser mi rasgo distintivo, si estoy
tomando atajos y evadiendo responsabilidades. Yo soy alguien especial.
Debo actuar como tal. Nunca debo descuidar los detalles.

martes, 23 de junio de 2009

REGLA N° 11 para una mejor manera de vivir


Es importante que me ría de mi mismo y de la vida. No con el ánimo de
burlarme ni de autocompasión quejosa, sino como un remedio, como un
medicamento milagroso que me mitigará el dolor, me curará la depresión y
me ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del
momento. Debo borrar la tensión y las preocupaciones riéndome de sus
reputaciones, con lo cuál liberaré mi mente para pensar con claridad en la
solución que seguramente llegará. Nunca debo tomarme demasiado en serio.